He estado otra vez con el abuelito, esta vez hemos ido al lado del río. Me ha enseñado la cantidad de microorganismos que puede haber en el agua. Hay un montón, y no son todos iguales, cada uno pertenece a una familia diferente y proceden de lugares distintos aunque se junten en un mismo lugar.
Hemos estado horas y horas observando su forma, el color y como reaccionan a diferentes cambios de temperatura…Ha sido una experiencia muy agradable, porque a la vez que me daba cuenta de lo grande que es el mundo y lo pequeños que somos, y si yo me sentí así no me quiero imaginar como se deberían de sentir los diferentes microorganismos.
Cuando se fue llegando la hora de comer, el abuelito sacó la comida de una cesta, y en un momento preparó un pequeño picnic. Una vez que acabamos de comer, me dí un pequeño chapuzón en el río para quitarme el calor del sol de esta mañana. Al salir me sequé bien y entonces, el abuelito me enseño algún que otro tipo de planta i me explicó algunas de sus propiedades. También recogimos algunas muestras para observarlas con más detenimiento en el laboratorio. Cuando empezó a bajar el sol, recogimos todo lo que habíamos llevado y nos dirigimos a casa.

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